La vida me llevó por sus caminos, sus senderos y sus desiertos, sin un marcado destino y sin un mandato cierto.
Con su tierra mis manos agrieté y con sus relieves mis pies lastimé. Abrevé en rincones sombríos y me pude cegar con su fulgor, pero ni cubrí mi cabeza de su estío, ni me coloqué cristales oscuros .
Por eso sufrí y de angustia enfermé, y me paralizó la garganta de afonía, pero con sus intensas sinuosidades gocé que pareció que el cuerpo no resistiría.
Porque conocí el cielo y también el infierno, creo que cualquier lugar de la tierra es bueno. Por eso mares, arroyos y ríos he amado llanuras, valles y picos escarpados… la oscuridad recelosa de los anocheceres que fue seguida de luminosos amaneceres.
Lloré hasta que lágrimas no quedaban reí hasta acalambrar mis entrañas… y por eso muchas veces feliz he sido muchas más de las que he entristecido. Porque no son cautivos la alegría y el color, van en yunta con la sombra y el dolor
He amado la velocidad y la pereza, la precisión, la duda y la torpeza. Monté autos, motos y hasta bicis, que me llevaron donde quise. Pero de los extremos me he despojado, y paracaídas o alas delta no lamento autos de rally, ultralivianos o aeroplanos tal vez llegarán en su momento…
Qué mas da…
Viviendo una vida sencilla, pura y plena no necesito intoxicarme de adrenalina, tabaco, alcohol, yerba o cocaína. y como un bonus track es ahora ella: llena de más senderos y amaneceres días brillantes, de sol o de llovizna amor, ternura, pasión y tal vez placeres amistad, compañerismo, tristezas y alegrías
Hay que amar la vida sin pintura, cirugías, maquillajes o tinturas. saber vestir una falda, un traje o un jean, la desnudez o una camisa de satin, sandalias, zapatos de charol ornamentado, o mucho mejor con la tierra descalzado, las canas, la piel o los ojos cansados los años, los achaques y sus aliados...
La juventud refresca con su tierna inconciencia Pero los años se iluminan con su sapiencia…
La vida me llevó por sus caminos,
ResponderEliminarsus senderos y sus desiertos,
sin un marcado destino
y sin un mandato cierto.
Con su tierra mis manos agrieté
y con sus relieves mis pies lastimé.
Abrevé en rincones sombríos
y me pude cegar con su fulgor,
pero ni cubrí mi cabeza de su estío,
ni me coloqué cristales oscuros .
Por eso sufrí y de angustia enfermé,
y me paralizó la garganta de afonía,
pero con sus intensas sinuosidades gocé
que pareció que el cuerpo no resistiría.
Porque conocí el cielo y también el infierno,
creo que cualquier lugar de la tierra es bueno.
Por eso mares, arroyos y ríos he amado
llanuras, valles y picos escarpados…
la oscuridad recelosa de los anocheceres
que fue seguida de luminosos amaneceres.
Lloré hasta que lágrimas no quedaban
reí hasta acalambrar mis entrañas…
y por eso muchas veces feliz he sido
muchas más de las que he entristecido.
Porque no son cautivos la alegría y el color,
van en yunta con la sombra y el dolor
He amado la velocidad y la pereza,
la precisión, la duda y la torpeza.
Monté autos, motos y hasta bicis,
que me llevaron donde quise.
Pero de los extremos me he despojado,
y paracaídas o alas delta no lamento
autos de rally, ultralivianos o aeroplanos
tal vez llegarán en su momento…
Qué mas da…
Viviendo una vida sencilla, pura y plena
no necesito intoxicarme de adrenalina,
tabaco, alcohol, yerba o cocaína.
y como un bonus track es ahora ella:
llena de más senderos y amaneceres
días brillantes, de sol o de llovizna
amor, ternura, pasión y tal vez placeres
amistad, compañerismo, tristezas y alegrías
Hay que amar la vida sin pintura,
cirugías, maquillajes o tinturas.
saber vestir una falda, un traje o un jean,
la desnudez o una camisa de satin,
sandalias, zapatos de charol ornamentado,
o mucho mejor con la tierra descalzado,
las canas, la piel o los ojos cansados
los años, los achaques y sus aliados...
La juventud refresca con su tierna inconciencia
Pero los años se iluminan con su sapiencia…
Adriano - Noviembre 2009