miércoles, 31 de marzo de 2010

Plenitud

1 comentario:

  1. La vida me llevó por sus caminos,
    sus senderos y sus desiertos,
    sin un marcado destino
    y sin un mandato cierto.

    Con su tierra mis manos agrieté
    y con sus relieves mis pies lastimé.
    Abrevé en rincones sombríos
    y me pude cegar con su fulgor,
    pero ni cubrí mi cabeza de su estío,
    ni me coloqué cristales oscuros .

    Por eso sufrí y de angustia enfermé,
    y me paralizó la garganta de afonía,
    pero con sus intensas sinuosidades gocé
    que pareció que el cuerpo no resistiría.

    Porque conocí el cielo y también el infierno,
    creo que cualquier lugar de la tierra es bueno.
    Por eso mares, arroyos y ríos he amado
    llanuras, valles y picos escarpados…
    la oscuridad recelosa de los anocheceres
    que fue seguida de luminosos amaneceres.

    Lloré hasta que lágrimas no quedaban
    reí hasta acalambrar mis entrañas…
    y por eso muchas veces feliz he sido
    muchas más de las que he entristecido.
    Porque no son cautivos la alegría y el color,
    van en yunta con la sombra y el dolor

    He amado la velocidad y la pereza,
    la precisión, la duda y la torpeza.
    Monté autos, motos y hasta bicis,
    que me llevaron donde quise.
    Pero de los extremos me he despojado,
    y paracaídas o alas delta no lamento
    autos de rally, ultralivianos o aeroplanos
    tal vez llegarán en su momento…

    Qué mas da…

    Viviendo una vida sencilla, pura y plena
    no necesito intoxicarme de adrenalina,
    tabaco, alcohol, yerba o cocaína.
    y como un bonus track es ahora ella:
    llena de más senderos y amaneceres
    días brillantes, de sol o de llovizna
    amor, ternura, pasión y tal vez placeres
    amistad, compañerismo, tristezas y alegrías

    Hay que amar la vida sin pintura,
    cirugías, maquillajes o tinturas.
    saber vestir una falda, un traje o un jean,
    la desnudez o una camisa de satin,
    sandalias, zapatos de charol ornamentado,
    o mucho mejor con la tierra descalzado,
    las canas, la piel o los ojos cansados
    los años, los achaques y sus aliados...

    La juventud refresca con su tierna inconciencia
    Pero los años se iluminan con su sapiencia…


    Adriano - Noviembre 2009

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