Se agita la máquina y sus hombres se mueven, y mueven sus autos en otra diaria rutina Mientras sus almas se ahogan en penas, sus mustias caras, se ahogan en humo.
¡La vanidad del hombre nuevo!
Exito que ya no es tal. Hoy, es objeto sombrío, nombrado pero desconocido, contador de horas. Hasta sin quererlo a diario hace el mal y en su apuro voraz, ni siquiera puede verlo...
La rutina
ResponderEliminarSe agita la máquina
y sus hombres se mueven,
y mueven sus autos
en otra diaria rutina
Mientras sus almas
se ahogan en penas,
sus mustias caras,
se ahogan en humo.
¡La vanidad del hombre nuevo!
Exito que ya no es tal.
Hoy, es objeto sombrío,
nombrado pero desconocido,
contador de horas.
Hasta sin quererlo
a diario hace el mal
y en su apuro voraz,
ni siquiera puede verlo...
Adriano Yannelli (1973)